jueves, 1 de septiembre de 2016

TREKKING POR LOS ANNAPURNAS, EL MATERIAL

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Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos al planear el trekking por la cordillera del Himalaya de Nepal, por el macizo de los Annapurnas, fue la lista de material para llevar en la mochila. ¿Qué llevamos? ¿Cuánto peso podremos cargar? ¿Qué hace falta realmente? Así que entre el material que llevamos, el que usamos, el que nos sobró y el que echamos de menos algo hemos aprendido para la próxima escapada montañera a Nepal, a los Annapurnas, al Everest o a donde sea.

Los treks que hicimos fueron el Annapurna Circuit (8 días) y el Annapurna Base Camp (5 días). En ambos la climatología empezó siendo tropical (empezando a menos de 1000 metros de altitud) y evolucionó hacia el frío típico de la alta montaña (a medida que nos íbamos acercando a los 4000-5000 metros de altitud).

El contenido de las mochilas era de 6 kg para ambos, a los que hay que añadir el peso de la mochila y el del agua que cargamos: 2 kg extra para Marina y 1 kg para mí (al que añadimos ocasionalmente el peso de una botella de agua, por eso de llevar ambos 2 litros de agua). Cargábamos entre 7 y 8 kg cada uno (dependiendo del agua y del frío principalmente).

TECNOLOGÍA: Llevamos un teléfono móvil de hace siete años de esos que ni siquiera tienen cámara pero que la batería les dura más de una semana. Estuvo todo el tiempo desconectado, utilizándolo básicamente como despertador por las mañanas. Cada uno fuimos también con nuestro Kindle. Llevamos también una cámara de fotos con cargador de pared. No llevamos tablet (tampoco tenemos), smartphone (tampoco tenemos esto) ni ordenador (de esto sí que tenemos). Durante todo el circuito encontramos únicamente un par de sitios con wifi y pocos con electricidad así que no echamos de menos ninguno de estos aparatitos. Debido al tiempo que pasa entre pueblos con electricidad la gente que lleva smartphone tiene que cargar también con un powerbank, que pesan bastante.

SUPERVIVENCIA: Llevamos el saco de dormir (para 15 grados de confort y de 1 kg de peso), un drysack (bolsa impermeable que se pone dentro de la mochila), una linterna frontal, las camelback, cordones de recambio (al ser para botas de montaña son tan largos que los utilizamos para tender la ropa en las habitaciones), una navaja que perdí en un autobús y el botiquín con: paracetamol (lo usamos), tiritas (las usamos), vendas, manta de supervivencia (de esas que son doradas por un lado y plateadas por el otro), pastillas para el mareo (usamos), esparadrapo (lo usamos para reparar el manguito de la camelback), crema Voltaren o bálsamo del tigre (la acabamos usando para los hombros), pastillas potabilizadoras (las utilizamos casi todas, sobre todo en el ABC) y electrolitos solubles (los utilizamos en el Campo Base).

NECESER: Crema de protección solar y cacao para los labios (imprescindibles a pesar de ir en época de monzón), papel higiénico (hay que tener en cuenta que en los hostales no ponen papel en el lavabo y que si lo usas no lo puedes tirar al inodoro. Venden rollos en todos lados), cepillo y pasta de dientes, pinzas (las usamos para quitarle astillas de la mano a uno de los hosteleros del camino), repelente de insectos, toalla de microfibra de esas que se doblan tanto que caben en el bolsillo e imperdibles (muy útiles para colgar la ropa lavada de la mochila durante el día para que se secase).

ROPA: Ropa interior (acá cada cual con sus manías y rutinas de limpieza, se pueden lavar los calzoncillos a diario, que se sequen a tiempo ya es otra cosa) y calcetines (4 pares de calcetines técnicos, los pies hay que mimarlos mucho), ropa térmica (con una camiseta y unos leggins es suficiente), unos pantalones técnicos despiezables (de esos que se transforman en pantalones cortos), un jersey y una chaqueta de esas para el viento y que además son impermeables, un gorro de lana, unos buff de los que abrigan, una gorra, unos guantes de esquiar, unas polainas, un poncho que acabamos odiando y la “ropa de confort” (yo aquí usaba el traje de baño de esos que no tienen rejilla) para ponerte después de la ducha y dormir.

CALZADO: Un par de botas de montaña y unas chanclas para que los pies respiren y para usar en la ducha.

VARIOS: Una libreta, un mapa de la zona, un par de bolígrafos y una mochila pequeña para llevar las cosas que no quieres que te roben (la cartera, el pasaporte, el Kindle) cuando dejas la mochila grande en la habitación.

Y con esto uno ya va tirando tranquilamente. Hemos visto a gente llevando un secador de pelo, cámara reflex, ordenador, tablet y teléfono; Stefan llevaba un juego de ajedrez y una caja de chocolatinas que debía pesar un par de quilos, alquiló las botas y el saco de dormir en Kathmandu, Cristian no tenía pantalones largos o saco de dormir por lo que su mochila era muy pequeña comparada con las nuestras. Todos sobrevivimos y a nadie le faltó de nada.

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE NEPAL Y LA GESTIÓN DE RESIDUOS

En Nepal, igual que en otros países asiáticos que hemos visitado, tienen criminalizados a los turistas occidentales, principalmente en lo referente a la limpieza. A la mínima te cobran una tasa o un impuesto abusivo de residuos. Los edificios oficiales relacionados con la industria del turismo están llenos de carteles dirigidos a los visitantes internacionales con dibujitos y todo acerca de lo despreciable que es ensuciar la naturaleza. Pues bien, muchas gracias señores gobernantes, pero  aquí los guarros son los lugareños, ya sea por falta de educación o por desidia.

Y es que sólo hace falta mirar. No he visto a un sólo turista escupir o tirar un papelito al suelo (seguro que alguno lo hace) pero lo que sí hemos visto constantemente es a nepaleses tirando botellas de plástico por la ventanilla del autobús, acabarse unas patatas fritas y tirar la bolsa de plástico al suelo, abrir el sobre de tabaco de mascar y tirarlo al suelo, etc. Y no está mal visto ni a nadie parece avergonzarle que, 10 minutos después de que el autobús pare en un lado de la carretera eso parezca un vertedero nuclear. Tirar lo que te sobra al suelo, al río o a la cuneta es la norma entre los nativos del lugar.

Algunos yoguis occidentales que dicen que llevan viajando por el sudeste asiático desde los años 60 explican que esto pasa porque antes todo iba envuelto en hojas de bananero que podían tirar al suelo y que las vacas y otros animales se lo comían después por lo que no pasaba nada por tirar los envoltorios al suelo. Ahora estos países parecen el reino del embalaje y te venden los productos en porciones individuales y con 5 envoltorios cada uno pero sus habitantes no han sido capaces de unir la linea de puntos y ver que el plástico no desaparece mágicamente. En mi opinión esto es mentira, ya sea en grandes ciudades o en pueblos minúsculos, está todo lleno de basura y a la gente no parece importarle un pito.

Con mirar un poco los números es suficiente. En Nepal viven algo menos de 30 millones de personas y reciben unos 800.000 turistas al año. De estas 800.000 almas, 135.000 proceden de la India y 125.000 de China, países donde el estándar de limpieza y guarrería está al mismo nivel, sino algo superior, que en Nepal. 

Luego en un país de 30 millones de personas tienen las narices de responsabilizar de la suciedad y de la mierda que se acumula en las ciudades, campos y carreteras a los 500.000 turistas occidentales que visitan el país anualmente, y se quedan tan anchos. Turistas que vienen de Europa o de América, donde los países están razonablemente limpios y tienen 10 veces más habitantes que Nepal. Ahora si Nepal parece un estercolero es por estos turistas, no por los 30 millones de lugareños habituados a tirar los residuos donde les plazca. Cuánto morro que tienen algunos.

Entre los 50 euros de visado y los 40 de los permisos de trekking, que es a lo que vienen los turistas, deben sacar unos 45 millones de euros sólo en el impuesto de limpieza para turistas no asiáticos (y esto lo dicen así literalmente, si eres de la India o del sudeste asiático las tasas son una décima parte). En las tres semanas que estuvimos en Nepal no vimos ni un contenedor de basura, ni una papelera, ni un camión de la basura, ni un centro de reciclaje, etc. 

¿A dónde van estos casi 50 millones de euros? En campañas de educación para los niños en las escuelas no, en materiales para la gestión de residuos o en sueldos para el cuerpo de basureros del país no, en anuncios de televisión, radio, internet y prensa explicando que el envoltorio de las Pringles no es una hoja de bananero o que el río no va a destruir la garrafa de 5 litros de agua que acabas de tirar al agua tampoco. 

Y es que estamos hablando de un país en vías de desarrollo en el que “la gente vive al día”, donde si hoy no trabajan no comen, donde las prioridades son diferentes… pero donde hasta el más tonto tiene un smartphone último modelo con tarifa de datos que yo no me puedo permitir si quiero ahorrar dinero en Nueva Zelanda o en España a pesar de tener un trabajo estable y bien pagado. Y esto lo ves en el autobús, donde en condiciones normales cabrían 10 personas pero van más de 30 y todos mirando videos en youtube, sin ni siquiera tener que cargarlos. Incluso se ven mendigos con el platito para las monedas al lado del nuevo iPhone 6S. Al final pedirán limosna con la página del internet banking abierta en el smartphone o incluso te ofrecerán la posibilidad de utilizar PayPal. Menudo cachondeo.

Por mí pueden meterse el impuesto de basuras por donde les quepa o quitarse la careta de país subdesarrollado y llamar al impuesto por su nombre: corrupción a pagar sólo por Europeos, Americanos, Australianos o Neozelandeses, por el simple hecho de ser occidentales blancos. Me gustaría ver la que se organiza si, por ejemplo, en Europa se pusiese un impuesto a los ciudadanos de países asiáticos por el simple hecho de ser, eso, ciudadanos asiáticos.


Enrique & Marina
English version
ANNAPURNA CIRCUIT: THE GEAR (and some thoughts)

One of the challenges regarding the planning of this trip was to choose what gear we should take with us. What are we going to take? How much weight can we bear for that long? What is really necessary? We didn’t do too bad at the end. Therefore we’re going to write what we learnt to keep it handy for our next mountain trip to Nepal, to Everest, to Darjeeling or wherever.   

We completed two treks which were the Annapurna Circuit (AC) in 8 days and the Annapurna Base Camp (ABC) in 5 days. Both start at low altitudes (less than 1000 metres) in hot tropical zones and develop to more than 4000-5000 metres where the climate is typically dry and cold.

Both Enrique and I were carrying 6 kg of gear in our backpacks plus some water and provisions we would carry for the day. I would start the day with 2 kg of water while Enrique would take only 1 kg and occasionally add an extra one depending on the circumstances of the day. That’s between 7 and 8 kg to start with on our backs and will depend on the water usage and the temperature.  Since we always ate at our lodges and there were restaurants pretty much everywhere, we did not carry any food other than some cookies for hunger emergencies. 

ELECTRONICS: We had one single phone between the two of us and we’re saying phone because it really is a simple 7 years old cell phone that only needs charging once a week or less. We didn’t really need it but was a handy alarm clock to wake up in the mornings. We both carried our Kindles and one charger. Also a camera and its charger. We didn’t take any tablets (we don’t have one), smartphones (we don’t have these either) or computers (we do have those actually). During the trek we could only find wifi in a couple of big towns and very ofter there isn’t electricity available or there aren’t sockets for guests' use, so we didn’t miss any of these devices. People who has smartphones and rely on their cameras or need to check their mails daily usually carry a power-bank which depending on the capacity can be very heavy. 

COMFORT: Each of us took a sleeping bag designed to be used at 15 degrees with comfort that weights less than 1 kg and a 30 L drysack to line the backpack, our headlamps, our camelbacks, a spare pair of shoe laces that can also be used as hanging lines to dry clothes, a pocket knife that Enrique lost in a bus and my Leatherman. We split the first aid kit between the two backpacks with: paracetamol (used), band aids (used), bandages, a survival blanket, motion sickness pills (used), strapping tape (that I used to fix the mouth valve of my Camelbak), Voltaren (used), iodine tablets (used almost all of them in the ABC) and soluble electrolytes (used the two sackets we had in Thorong La BC).

TOILETRIES: Sunscreen and lip balm (extremely important), two rolls of toilet paper (you won’t find any in Nepali toilets and their pipework won't be prepared for it, there’ll be a bin to dispose it in every single WC), toothbrush and paste, three small soap bars and a tiny bottle of shampoo (saved for special days), tweezers, insect repellent and after bite, a tiny microfibre towel each and a few safety pins that we use to hang clothes on the drying lines. 

CLOTHING: 4 pieces of underwear (we could do a whole post about that. You can wash your underwear daily, however it’s highly possible that it won’t be dry the next day and maybe still not ready the second next. Try to avoid cotton, for example I used only a pair of lace knickers for the trek and they did get dry every single night), 4 pairs of technical socks, thermal clothes (a long sleeve shirt and pants was enough for us), detachable trekking pants (those long pants with zips that you can turn into shorts), a fleece jacket and a waterproof and windproof jacket with a removable hood, a beanie, a fleece buff and a couple of thin ones, a cap (really important), a pair of thick gloves (ski type might be too much for this time of the year), a pair of gaiters, a horrible poncho we ended up hating and throwing away and a set of comfort clothes/pijama (I used my thermal leggings and a long sleeve cotton shirt) that we only used when we were clean. 

SHOES: A good pair of waterproof hiking boots and thongs to let our feet breath and to be used in the shower. 

MISCELLANEOUS: A little notebook, a good map, a couple of pens and a very little bag to carry our valuables when not hiking. 

This is what we choose to carry and we didn’t really missed anything big. We’re not too fussy anyway, we saw people loaded with hair driers and straighteners, computers, tablets, phones. On one hand Stefan had a chess set (and it wasn’t travel sized), a big power-bank and a family sized snickers box, that easily makes 3 kg extra compared with us. His sleeping bag was thicker too and therefore his backpack also looked massive. On the other hand, Cristian didn’t have long trekking pants or a sleeping bag and for this reason his backpack was lighter and smaller than ours. All together, we all survived and did well. 

A FEW THOUGHTS ABOUT NEPAL AND THEIR WASTE MANAGEMENT

In the same way as in other Asian (and not Asian) countries, in Nepal there’s some kind of criminal vision towards tourists, particularly blaming visitors for the lack of cleanliness. For this reason, travellers have to pay high taxes and fees to enter natural reserves and other public spaces. Also, there’re posters in every single tourism office showing what a despicable thing littering is. That all is just fine, but the government should realise that it’s the locals who that really pollute maybe due to some lack of education or maybe due to plain apathy. 

This is obviously just our opinion based only on what we saw. We didn’t spot a single tourist spitting on the street or littering the road or the forest (I’m sure some do) while we constantly saw locals doing things like throwing empty plastic bottles out the bus window, the bag of chips to the ground once they’re done, etc. The saddest thing for me was the chewing tobacco wrappings completely covering the path of the whole AC, you could follow this sort of litter and be sure that at least you’ll get to an inhabited place. What is really worrying is that no one seems to be ashamed of doing that. For example, after a public bus does a short comfort stop the place looks like a landfill because throwing all their waste to the river, the side of the road or the ground itself is just the regular thing to do for them. 

Some hippy westerners who’ve been travelling around Asia since the 60’s tell that in the old days everything came wrapped in banana leaves that cows or other animals will eat when left on the ground. Then, all their waste was organic and would be composted or eaten sooner or later. Now with “progress”, Nepal along with many other countries have turned into “packaging heaven” and everything comes individually wrapped with 5 different layers of plastic. But this changes didn't come followed with any training and, according to some of these hippies, these people didn’t make the mental step to realise that this new shiny packaging wouldn’t naturally disappear. Well, we don’t really share this vision. Although that might be absolutely right at the very beginning, now that their problem with plastic disposal is so visual, this can’t be the excuse, particularly because no one even seems to give a damn. 

Let’s talk in numbers. About 30 million people lives in Nepal and 800.000 more come visit per year. Among them, 135.000 come from India and 125.000 from China, where the dirtiness standard is similar if not higher than in Nepal.

Let me call, at least, surprising that in a country where 30 million people live are only the tourists to blame for all the rubbish left in cities, roads and the country. It's surprising that people who’s used to dispose waste properly change this habit just for their month of holidays.  

Let’s do more numbers. Nepal charges 50 euros for visas on arrival and about 40 for trekking permits and to enter the Natural Parks, which is what most people comes to do. We count that the country makes about 45 million euros per year only to cover management of waste coming from Western tourists. And we don’t count not westerners because visitors from the South East of Asian pay a different price which is much lower. Despite this substancial collection, we didn’t see a single public rubbish bin or container in the street, garbage truck, recycling centre, etc. 

Where does all this money go? Probably not towards kids’ education, neither to fund waste management elements such as bins and trucks, surely not to pay an inexistent garbage collection crew and definitively not to social education that would teach people that Pringles boxes are not made out of compostable banana peels and that the river is not going to dissolve that 2 litre plastic bottle that you just threw out the window. 

We know that Nepal is a developing country and people lives on the present, they find work day by day and if they can’t earn any money one day they can’t afford food and therefore people’s got different priorities. However, we don’t get how can they all afford what for us are luxury items such as smartphones and data to use them. The usual scene while on the local bus was to be surrounded by locals looking at their phones and showing the guy next to them some funny video from youtube or the last photos their friends posted on Facebook. Let’s call this situation at least surprising again. Who knows if later in history, beggars will ask for charity via PayPal or they’d have their internet banking logged in their smartphones and open for donations.   

Anyway, what really bothers us is that those fees that pretend to be for cleaning purposes shouldn’t be called like that because it’s extremely obvious that they go straight to some corrupt elites. And of course, it really is annoying that this collection is exclusively targeted to white/westerners/not Asians: Europeans, Americans, Aussies and Kiwis. I’d like to know how big would be the scandal if in Europe we would start charging a tax only to Asian tourist for the only reason of being Asian. 


Enrique & Marina

1 comentario:

  1. ¿Porqué será que en Barcelona los pedigúeños también tienen iphone6?

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