martes, 13 de diciembre de 2016

LLEGAMOS A LAKE LOUISE

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Ya llegamos a nuestro destino en Canadá: el pueblo de Lake Louise. Hemos venido a Canadá igual que fuimos en su día a Nueva Zelanda, con la Working Holiday Visa bajo el brazo. En Canadá se puede conseguir hasta los 35 años (en Nueva Zelanda sólo hasta los 30) y, ya que podíamos obtener el visado, pues nos liamos la manta a la cabeza y nos pusimos en marcha otra vez.



Hemos viajado un par de meses haciendo Helpx, conociendo familias canadienses, viendo tierras extrañas y ahora nos asentamos en el Banff National Park, el corazón de las Montañas Rocosas canadienses, en el pequeño pueblo de Lake Louise (el pueblo situado a más altitud de Canadá, concretamente a 1600 m).



Aquí vamos a trabajar en el restaurante del Relais & Chateaux Post Hotel en principio durante un año. Al estar en un parque natural y lugar patrimonio de la humanidad de la UNESCO las condiciones de vida son un poco particulares: no está permitido poseer tierras o vivienda. Es por este motivo que todos los negocios de la zona, con una economía basada 100 % en el turismo, ofrecen alojamiento a sus empleados.



Nosotros en concreto estamos viviendo en una casa en la calle Pinnacle, donde tenemos habitación, salón, cocina y cuarto de baño para nosotros solos. La experiencia de compartir casa en Glenorchy estuvo muy bien pero también se agradece la tranquilidad de ser los únicos inquilinos.



Las primeras impresiones tanto del lugar como del trabajo son muy buenas. Los canadienses, como ya nos habíamos ido dando cuenta, son gente muy sencilla y acogedora. Además, Banff y Lake Louise son comunidades enfocadas al turismo por lo que los considerados como “lugareños” representamos a más países que las Naciones Unidas y la FIFA juntas.




¿Y por aquí qué hace la gente? Porque claro, no todo será trabajar, y menos estando en las famosas Canadian Rocky Mountains. Pues Banff es famoso en invierno por sus estaciones de esquí alpino y Lake Louise en particular, al estar en un valle muy amplio, es un centro mundial de esquí de fondo. Todo el pueblo está rodeado por caminos adecentados para hacer kilómetros y kilómetros de lo que aquí llaman “cross country ski” y que parece que es el deporte local por excelencia.



Otras actividades serían escalada en hielo, patinaje sobre hielo (en los lagos directamente, nada de pabellones o centros de patinaje), excursiones con raquetas de nieve, excursiones en trineo tirado por perros, esquí de montaña, curling (algo así como petanca sobre hielo)… todo lo que esté relacionado con el hielo, la nieve y las muy bajas temperaturas. Y es que durante los últimos tres días nos hemos levantado con temperaturas más cercanas a los -40 grados centígrados que a los -35. 



Afortunadamente nos han dicho que olas de frío como esta hay un par cada invierno, pero que habitualmente estaremos alrededor de los -10 grados. A -38 grados la verdad es que no se puede salir a esquiar o a pasear más de diez minutos por mucho sol que haga y muchas ganas que se tengan. 



A menos de 30 grados bajo cero, nada más salir de casa se congelan los pelos de la nariz y los mocos (una sensación ciertamente extraña), en caso de tenerlos. Una vez empiezas a caminar y respirar el gélido aire los pulmones se notan un montón (hacen un poco lo mismo que hacemos nosotros al probar el agua de una piscina que está muy fría con el dedo pulgar del pie, se retraen y dicen “uyyyyyyy que frío”) y las pestañas se empiezan a congelar también. Hace tanto frío que la poca humedad ambiente se congela haciendo que parezca que camines entre purpurina flotante, transformando el ambiente en una realidad brillante y extremadamente nítida. Es curioso porque cuanto más frío hace, más azul está el cielo y más intensa se nota la luz del sol. La nieve está tan fría y seca que suena como si caminases sobre cristales rotos. El sol sale algo después de las 9:30 y se pone hacia las 16:00, así que tenemos poquitas horas de luz. ¡Qué frío!



A pesar de que Banff sea un paraíso para los deportes de invierno, su temporada alta es durante el verano: las montañas son de una altura asequible y el parque natural está perfectamente preparado para el senderismo. Así que entre osos pardos, osos negros, lobos, pumas, alces y demás animalitos se pueden hacer infinidad de excursiones que prometen ser legendarias. Pero a esto ya llegaremos en unos meses. Por ahora nos vamos a centrar en sacarle el máximo jugo al invierno más frío de nuestras vidas.


Enrique & Marina
English version
IN LAKE LOUISE


And we’re finally at our last destination in Canada for now: Lake Louise. We came to Canada in the same way we did to New Zealand, with a Working Holiday Visa. In Canada they’re available for people up to 35 years old while in NZ it’s only up to 30. Therefore, we applied to come now just because we still could. Why not?



We travelled a couple of months using the Helpx network again, getting to know Canadian families, visiting new land for us and now we’re planning to establish ourselves in Banff National Park, in the heart of the Canadian Rockies, in a small town called Lake Louise which turns out to be the community located at the highest elevation in Canada, 1600 m above sea level, to put it in numbers. 



The plan is to work for a year the Relais & Chateaux Post Hotel and Spa’s restaurant. Considering that we’re located within a Natural Park that is also UNESCO world heritage, some special conditions affect the area. The most limiting one is that land or housing can’t be purchased by individuals. For this reason, all the business of the area need to supply accommodation to all their employees.



We’ve been lucky to get our own little apartment in Pinnacle Cresent (as us for more directions to send parcels or come for a visit!). We have a little kitchen, lounge and bedroom all together and then a good sized washroom. Sharing a house in Glenorchy was fun for a few years but eventually we started to crave some privacy and the peace of mind of being the only ones living in our flat. 



Our first impressions are pretty good not only regarding the place but also our jobs. Canadians seem to be pretty unpretentious and welcoming people so far. Also, Banff and Lake Louise are communities that live pretty much thanks to the tourism industry, therefore the “locals” turn out to be a bunch of people coming from more countries than form the United Nations. 




So, what goes on in there? you must be thinking. Because working can’t be everything and even less in the Canadian Rockies. Well, Banff is greatly popular in the winter for the several ski resorts surrounding the city while Lake Louise, which also hosts a ski resort, is particularly remarkable for the many cross-country ski trails available. The township is surrounded with trails of different skill levels and lengths and your options increase as you drive just a few minutes away. Cross country seems to be the local’s most common sport. There’s a loop just behind our house, so skiing there is turning into my after work exercise since I’m finding fairly hard running at negative temperatures.



But there’s more. We have ice climbing, ice skating, ice hockey, snow shoeing, dog sledding, downhill skiing, curling… anything that requires ice, snow or super low temperatures can be done here. That includes getting your nose frost bitten or your tongue stuck in metal poles. The last three days we had the joy of experiencing temperatures that ranged from -40 to -35 degrees celsius. Wonderful. 



Lucky for us, people says this is not the usual range of temperatures, that it’s just a wave of cold weather, and we’ll normally be at around -10. When at -38 we were seriously uncomfortable and going skiing or even for a short walk is painful no matter how sunny it is or how badly you want to do it. 



We’ve learnt that at minus 30 or below, your nose freezes as soon as you step out of your warm and cosy home (that’s a very weird feeling). Then, while you walk, your can trace the course that the cutting air follows through your lungs. At the same time, your eye lashes will feel sticky, that means they’re getting icy too. The air is so cold that any moisture in the air turns into ice crystals instantly and it looks like you are walking through a cloud of glitter. And the snow is so cold and dry that it feels like you’re stepping on broken glass. If that wasn’t enough, the sun doesn’t really start shinning until about 9.30 and it starts getting dark just a bit after 4. Yeah, it’s cold!!!



Despite Banff National Park being a winter sports paradise, the high season will be summer. All the same trails you cross-country ski in the winter are gentle walks in the summer in addition to all the routes that arise when the snow melts. Then, the visitors should increase their awareness with wildlife such as bears, wolfs, cougars, goats or moose that also increase their activity with the good weather. But the hikes are meant to be legendary. Hopefully we’ll tell you first hand about that in a few months. So far, we’ll focus on juicing the snow. 


Enrique & Marina


martes, 6 de diciembre de 2016

PREPARÁNDONOS PARA EL INVIERNO

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Iba yo con cierta urgencia a darme una ducha antes de cenar cuando me encontré con la bañera ocupada. Y no era una persona lo que había allí en cueros, eran pedazos de oso pardo (grizzly), alce (el cérvido más grande del mundo), caribú (reno en Europa) y cabra. El plan era hacer salchichas al día siguiente.





Y  el día siguiente llegó y nos pusimos todos a trabajar. Empezamos deshuesando los cuartos delanteros del oso, que eran puro músculo. Después del oso deshuesamos alguna parte indeterminada de una cabra y lo picamos todo junto.



Con la mezcla de carne de oso, cabra y algo de grasa de cerdo hicimos una hamburguesa gigante y añadimos los aderezos de la receta de la abuela de Myron: un montón de pimienta cayena, cúrcuma, sal y algo más que me dejo. Lo amasamos todo a lo bruto junto con un poco de agua, aceite y pan. 




Una vez estábamos todos pringados y asquerosillos la masa de carne picada ya estaba lista para embutir. Utilizamos intestino de cerdo y nos costó un buen rato pillarle el truco a la embutidora, pero al final hicimos diez salchichones de oso y cabra.




A mí me tocó cortar al alce. Tardé unas dos horas en dejar la carne lista para la picadora; no entiendo cómo un animal vegano puede tener tanto músculo. La carne era tan roja y jugosa que parecía atún. Se podían sacar trozos como puños sin nada blanco. Era, además, muy tierna.





El alce no lo mezclamos con nada porque es una carne buenísima. Con ella conseguimos hacer once salchichones.



Una vez tuvimos todos los embutidos listos Myron construyó, al más puro estilo Briconsejo, un cubículo para ahumarlos. Utilizamos madera de alce, cedro y abeto que humearon durante algo más de tres horas.




Dejamos los salchichones toda la noche a la intemperie, ya sin humo, y cuando fuimos a recogerlos tenían todos tan buena pinta que nos comimos uno de cada para desayunar (se hornean y luego se les da un susto en la sartén). Habían quedado muy ricos.



Para celebrarlo nos fuimos a cenar al bosque con las motos de nieve. Subimos a una pequeña colina y los niños hicieron una hoguera en la que hicimos “smores”. Se ponen nubes en un palo y se acercan al fuego. Esto hace que el interior se deshaga a la vez que el exterior se hace crujiente. Una vez la nube está lista se pone un poco de Nutella en una galleta, se pone la nube encima y se tapa con otra galleta. Ese bocadillo de Nutella y nube se llama “smore”.





Lo de ir a la cima de una pequeña colina no fue por capricho. Llevábamos las motos cargadas de trineos y tablas para deslizarnos pendiente abajo. Los niños y nosotros nos pasamos el rato lanzándonos pendiente abajo haciendo carreras con los trineos mientras Myron iluminaba la bajada con la luz de la moto de nieve, con la que nos pasaba a buscar una vez estábamos todos abajo y nos volvía a llevar hasta arriba. Muy buen servicio de taxi.


Enrique & Marina
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STOCKING UP THE PANTRY



Enrique really needed a shower after, maybe, a week when he found the bathtub engaged. No, it wasn’t a naked person in there but frozen chunks of grizzly bear, moose (the biggest cervid on Earth) and mountain goat. He quickly remembered that we were going to make sausages the day after. And decided to delay the shower for after that.




The next day came and there was work for everyone. First Myron showed the right way to carve bear and goat pieces. Bear legs were definitively the part with the most meat and the slowest to chop. Goat thighs and other parts were smaller and had less meat and more fat, which got discarded for the sausages in this case. Both meats got grounded together twice, not before solving a few problems with the machine which happen to not be as great as Myron had been told when he bough it. 



After the grinding, we added a little bit of pork fat and formed a giant burger. Following Myron’s grandmother’s recipe we added cayenne pepper, turmeric, salt, pepper and other species. The raw meat got kneaded for a bit with some water, olive oil and bread crumbs. 




That was a pretty greasy and rather unappetising job but after it, the meat was ready to roll. We had pig’s intestines to be stuffed so the outer part would also be edible. The press turned out to be a bit tricky (probably not as much as the grinder) but we definitively found the way to make it work and make ten long sausages with goat and bear meat. 




Enrique had to carve the moose. It took him two hours to separate all the meat from the bones. We really can’t understand how a vegan animal can grow so much muscle. Its flesh look so red and juicy that seemed fresh tuna from the ocean. And the pieces were big as fists and pure red muscle. Not to mention how tender it was. 





We obviously didn’t mix moose with anything other than salt because it has such an exquisite flavour. Furthermore, we didn’t need to, we made eleven big sausages. 



When all the sausages were ready Myron built in no time a cubicle to smoke them all. For more than three hours, we burnt maple, cedar and pine wood at the bottom of the smoker that would flavour the sausages. 




The sausages were left to spend the night out in the cold but inside the smoker, now without any fire. In the morning they looked so good that we took one of each to taste for breakfast (they can cook in the oven as whole or sliced in the pan). They tasted great.



That evening, to celebrate the culinary success we went snowmobiling to the forest. The boys and Myron took us to the top of their favourite hill to slide from. At the top they have built a couple of benches around the perfect place to light a fire. That night the fire was warm and we had popcorn, marshmallows to roast and graham crackers and Nutella to make Penner style s’mores. 





Besides the bonfire delicacies, one of the snowmobiles was towing a long sleigh full of sleds and snowboards to slide down the steep hill. Even though it was already dark we spend a few hours sliding with the different toys, racing up and down while Myron lit the slope with his snowmobile and towed up the lazy ones to get down again as fast as possible. There’s no doubt that the Penner gang are professionals of winter entertainment. 

Enrique & Marina