lunes, 24 de marzo de 2014

ROUTEBURN TRACK

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La semana pasada aprovechamos la inmensa suerte que tenemos con el tiempo en nuestros días de descanso para irnos de caminata por el Routeburn Track, uno de los “Great Walks” de Nueva Zelanda que está a tiro de piedra de Glenorchy. Nuestra intención era subir hasta la cima de Conical Hill y ver, muy a lo lejos, el Mar de Tasmania. ¿Lo conseguimos?



Los “Great Walks” son doce espectaculares recorridos que el gobierno neozelandés tiene muy bien cuidados y preparados para que excursionistas de cualquier nivel de forma física puedan experimentar la naturaleza del país. Ideales para domingueros y gente sin costumbre de caminar, como los chinos de ciudad, que te los encuentras por aquí igual que en Pekín; vestidos con chándales verde flúor, gorras de naranjito y marcando territorio a escupitajos. Angelitos.



Son recorridos pensados para hacerse en  varias etapas, de tal modo que debas pernoctar en los refugios que el DOC (Departamento de Conservación Ambiental de Nueva Zelanda) tiene repartidos por el camino. Estos refugios son caros (54 NZD por cama y 18 NZD/persona por acampar en temporada alta) pero el dinero que ganan con estos “Great Walks” se utiliza para mantener el resto de caminos y senderos gratuitos del país, lo cual está muy bien. Es por esto que los “Great Walks” se consideran excursiones de pago y es por esto que cada vez que vemos a un guiri camino del Routeburn, el Kepler o el Milford le damos telepáticamente las gracias por contribuir al mantenimiento de los caminos que Marina yo solemos hacer, que son los gratuitos.




El Routeburn Track, que lleva siendo una atracción turística desde el año 1880,  es un recorrido de 32 km a través de los Alpes (Ka Tiritiri o te Moana) que enlaza los parques nacionales de Mount Aspiring y Fiordland y que el DOC  recomienda hacer entre dos y cuatro días (cuantos más días estás, más dinero recaudan). Nosotros sólo teníamos un día, así que nos lo montamos para hacer una excursión de ida y vuelta de unas diez horas de duración.

Routeburn Roadend – Routeburn Flats

Cogimos el coche a las siete y media de la mañana y a las ocho empezamos a caminar vestidos como esquimales a través de uno de los innumerables hayedos que hay en esta zona.

Antes de que se me vaya el santo al cielo aquí viene un pequeño inciso: este año es un “mast year”. ¿Y esto qué es? Pues resulta que las hayas nativas de Nueva Zelanda (“beech trees” les llaman aquí) no dan semillas cada año. En lugar de eso parece que se ponen de acuerdo cada x años para dar semillas todas a la vez, lo que se conoce como “mast”. ¿Qué tiene esto de especial? Todos los bosques de por aquí son de hayas, por lo que tenerlas a todas soltando semillas a la vez implica tener un montón de alimento en el sotobosque.

Antes de la llegada de los humanos (polinesios y europeos) en Nueva Zelanda sólo había pájaros por lo que un “mast year” implicaba un festín para las centenares de especies de aves nativas. Con la llegada de los humanos llegaron las ratas, los ratones y las comadrejas. Debido a la abundancia de alimento, los ratones crían muchísimo más de lo habitual, igual que las ratas.

Una vez se acaban las semillas, sobran ratones, a los que se comen las ratas y las comadrejas. Una vez no quedan ni semillas ni ratones, lo que tenemos es una invasión de ratas y comadrejas que no tienen nada que comer. ¿Qué hacen? Se comen a los pájaros nativos de Nueva Zelanda que, al no haber tenido nunca depredadores naturales, tienen el hábito de anidar en el suelo sin ni siquiera molestarse en camuflarse mínimamente.

Es por esto que el DOC está realizando campañas de aniquilación de ratas, ratones y comadrejas mediante veneno (1080, que sueltan a toneladas mediante helicópteros) y mediante trampas anualmente, con una dotación extra de veinte millones de dólares para este año. Con estas campañas se busca proteger, entre otros, al Mohua, que es una de las especies que estudia Marion Rhodes de nuestra familia en Greta Valley (Bill y Marion).

Bueno, como decíamos hace cuatro párrafos, empezamos a caminar por el bosque a las ocho de la mañana con un fresquito considerable. Adelantamos a un par de chicas que llevaban unas mochilas claramente sobredimensionadas (llenas de por si acasos seguro) y nos cruzamos con un par de señoras pensionistas que bajaban casi sin fuerzas para saludar.

Routeburn Flats – Routeburn Falls

Llegamos a Routeburn Flats (esto viene a significar los llanos de Routeburn) casi sin darnos cuenta así que seguimos sin inmutarnos hasta las Routeburn Falls (las cataratas), lugar al que muchos huéspedes de Blanket Bay van a pasar la noche y siempre comentan que es impresionante. Claro que, en general, son gente con estándares muy diferentes a los nuestros, pero bueno, nunca se sabe.



En el camino adelantamos a una pareja de valientes: ella embarazada de treinta y cuatro semanas en camiseta de tirantes y él… bueno, en caso de parto prematuro más le valía ser valiente.

Unas tres horas después de empezar a caminar llegamos hasta el “refugio” de Routeburn Falls. Madre mía. Lo que nos encontramos ahí es la versión del Ikea de Ribendel. Es un edificio con capacidad para cuarenta y ocho camas que se alza unos quince metros del suelo por lo que está a la altura de las copas de los árboles, impresionante. Pero eso no es todo.

Justo unos metros más adelante nos encontramos con el “lodge” sólo para excursionistas con guía (pijos o gente insegura que teme perderse en uno de los caminos mejor señalizados del país), que tiene hasta televisión por satélite. Y todo esto rodeado, literalmente, por los saltos de agua de la zona.

Routeburn Falls – Harris Saddle

Después de mirar ambos edificios con ojo ingenieril y catalán (qué caro debe haber sido traer todos los materiales en helicóptero) proseguimos hacia Harris Saddle seguidos por una chica rarita a la que decidimos dejar atrás acelerando el paso ya que parecía que le daba vergüenza adelantarnos incluso cuando nos parábamos constantemente para hacer fotos de tonterías. No somos buenos enviando mensajes subliminales.




Con el rato que llevábamos caminando se nos hizo medio día, por lo que alcanzamos al convoy de gente que estaba haciendo la segunda etapa del Routeburn. No nos indignamos porque después de todo este tiempo de viaje hemos alcanzado un cierto Nirvana espiritual que nos permite tolerar a las masas de domingueros, pero esto está casi tan masificado como las Ramblas en Sant Jordi. Incluso nos pareció ver a trileros preguntando a los alemanotes “¿Dónde está la pelotita?”



Harris Saddle – Conical Hill

Llegamos hasta el refugio de Harris Saddle (este es un refugio para refugiarse, no para quedarse a dormir) e inmediatamente nos fuimos a subir Conical Hill, una montaña de forma cónica no muy alta pero que, para entendernos, “hace subida” casi como el Avalanche Peak que subimos cuando estuvimos en Arthur’s Pass.




Los últimos metros de ascensión hay que hacerlos ayudándose con las manos porque es muy empinado y porque hay hielo y resbala; seguridad ante todo.




Conquistamos la cima, pusimos los brazos en jarras… y vimos el Mar de Tasmania a lo lejos.



Muy bonito. En el camino de vuelta hacia el refugio de Harris Saddle nos encontramos con la pareja de embarazados. Qué valor.




En ese refugio comimos una buena tortilla de patatas con una familia (unos treinta) de gente del Pacífico (polinesios) que tenían una guasa que parecían de Cádiz. La comidilla de ese mentidero improvisado fue la chica embarazada. Así, gracias a una señora de estas que se enteran de todo, pudimos saber que la chica era médico en el Everest, donde conoció al padre de su futura criatura, que hacía veinte años que era guía de montaña en Queenstown.



Vuelta

Después de la siesta emprendimos el camino de vuelta seguidos a muy poca distancia por los embarazados, que según nos explicaron, consideraban esta excursión algo así como una “relaxing cup of café con leche in la Plaza Mayor”. No somos nadie.





En resumen, nos lo pasamos muy bien y tuvimos un tiempo genial. No se puede pedir más.



Ya tenemos la siguiente actualización medio preparada, en este caso sobre una nueva afición que tenemos gracias a James (uno de los chefs que vive con nosotros): escalar. En breves la tendréis por aquí.

Enrique & Marina


English version


Last week we took advantage of our good luck with the weather on our days off and we walked the Routeburn Track, one of NZ’s great walk which starts less than 30 minutes far from home. Our goal for the day was climbing a mountain called Conical Hill and sight the Tasman see at the end. Did we achieve that?



NZ’s Great Walks are twelve spectacular walking tacks specially well looked after and whose topography makes them suitable for almost any level of fitness. They’re ideal for “Sunday drivers” and other people with no habit of walking such as urban Chinese people.



This tracks are a few days long so trampers should stay overnight at the huts and camping grounds that the DOC (Department of Conservation) keeps on the way. These huts are pretty expensive (54 NZD per person in a bunk or 18 NZD per person in a tent) but all this money goes to take care of not only the Great Walks but shorter and less popular ones. Besides, the maintenance of these shelters in the middle of the bush is, for sure, not cheat at all. Then, every time we see someone heading the Routeburn, Kepler or Milfor track, we say a silent “thank you” for helping with the upkeeping of the tracks we normally do, that are short and free.




Particularly, they Routeburn track has been a tourist atraction since 1880. It’s a 32 km-long track through the Southern Alps (Ka Tiritiri or te Moana) which links the National Park (NP) of Mount Aspiring with Fiorland NP. The whole track takes between two and four days depending on your level of fitness and the orbital short walks that you want to take. Again, we only had one day so we planned a 10-hours-return route.

Routeburn Roadend – Routeburn Flats

We left home at 7.30 and at 8 we were already walking through a beech forest dressed like Eskimos. We overtook two girls with a couple of backpacks with, possibly, enough gear to climb the Everest and, in the opposite direction, two old ladies with barely the strength to say “G’day”.

Just before we forget, let me tell you an interesting fact: this year is a “mast year”. What’s that? Well, beech trees don’t produce seeds every season but every certain number of years all of them manage to grow seeds at the same time, and that’s what we call “mast”. What’s special about it? Most forests here have plenty of beech trees and all this seeds become a great source of food for its wildlife.

Before any humans (Polynesians and Europeans) got to New Zealand, there were only birds to eat this seeds, and a mast year meant a feast for them and an explosion of new young birds in spring. Unfortunately, with the humans, rodents and ferrets arrived too, and now this seeds feast is enjoyed by this foreign animals first leading to an overwhelming increase of their population.

Once they’ve gone through all the seeds, rats and ferrets start eating mice. And once there’re not enough mice, starving rats and ferrets eat eggs and native birds, which are not used to predators (as they never had them before the arrival of people) and usually nest on the ground.

To help the native birdlife, DOC is running a huge program to poison rats, mice and ferrets and tracking the success of the plan. This mast year has brought the Department an extra 20 milions of NZD in their budget, so you can tell how important is the situation. The actions are not only the spread of the poison but also lots of bird counting expeditions, tracking the predator populations using traps and other devices and so on.  Moreover, not only DOC workers are involved in this task but also volunteers take a role on that.

Routeburn Flats – Routeburn Falls

We got to the Routeburn Falls almost with no notice and we kept on our way to the Falls, where lots of our guests at Blanket Bay spend a night and always say it’s amazing.



In this bit we walked past a lot of people but there was a brave couple worth to mention: she thirty-four weeks pregnant and wearing a no-sleeves shirt and he… well if the baby decides to break waters, then he better be a brave guy.

Three hours after the start, we got to the Routeburn Falls hut, where most people finish the first stage. What we actually found could be actually called the IKEA version of Ribendel. The hut is a huge building with 48 bunks located at 15 meters above the ground, so three top level. But that’s not all.

A few meters ahead there’s “The Lodge”, only available for guided trampers (yes, even the path is as obvious as a street there’s people who books a tour with a guide) with electricity and SKY TV. And all this surrounded by the Routeburn Falls.

Routeburn Falls – Harris Saddle

After inspecting the buildings with our engineer and Catalan eyes (I wonder how much was the helicopter transport of this beam up to here?) we resumed our way towards Harris Saddle.



After this time walking, we caught the people walking their second stage (starting from Routeburn Falls). The track was pretty crowded from the last point on but you can’t complain when the weather is so good that everyone wants to go outdoors and so do you.



Harris Saddle – Conical Hill

The track goes arround the Lake Harris and then reaches Harris Saddle, where there’s a day hut to be used a shelter to have a break. The path to the top of Conical Hill starts just at the back of the building so a lot of people leave their backpacks in the shelter to pick them up latter. We didn’t do it. Conical Hill is a steep but not very tall mountain and the views from the top are meant to be superb.



The last few meters were steep and we had to help us with our hand as the track was slippery and was covered with ice in some parts.




We reached the top, putted our hand on our hips… and we saw the Tasman Sea in the distance.



Very nice. On our way back to Harris Saddle we saw the “pregnant couple”. They must be very brave.




We had our lunch (Spanish tortilla) in the day shelter with a family of about thirty Polynesians, very friendly all of them. The main topic of the conversation was the pregnant tramper. Thanks to one of these ladies who know all the gossip, we discovered that the girl was a doctor in the Everest where she met the father of the baby, who’s been a mountain guide in the Queenstown area for more than 20 years.



And back

After a short nap, we started our way back followed by the “pregnants”. They told us, in other words, that this walk was like “a day in a spa” and also the last adventure before the bundle arrives.





Summarizing, we had a great time and the weather is still with us. What else can we ask for?

FOTO 19

We’re getting ready the next post, which is going to be about a new hobby that we practice with James (one of our chef/housemates): rock climbing.

Enrique & Marina

sábado, 8 de marzo de 2014

ENTREVISTA 50 ENTRADAS

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Salimos de casa el 25 de julio de 2012 y, casi veinte meses después, llegamos a la entrada número cincuenta del blog “viajedemarinayenrique”. Qué mejor manera de celebrarlo que con una entrevista a partir de las preguntas que nos habéis ido enviando las últimas semanas. ¡Esperamos que os guste!

¿Viajar sólo o acompañado?
Enrique: Acompañado, si tienes un buen compañero. Viajar juntos implica estar las 24 horas del día juntos, con malhumores y manías incomprensibles incluidas. Si alguien sólo quiere tener que soportarse a sí mismo viajar solo es una buena opción, pero hay que tener en cuenta que no tendrá con quien compartir los buenos momentos. A mí me pasó cuando fui a nadar con delfines y vi orcas o cuando fui a bucear con tiburones blancos. Son experiencias increíbles, que habrían sido mejores si Marina hubiese estado conmigo. Es un poco como cuando eres pequeño y consigues ir en bicicleta sin manos pero tus padres no te estaban mirando; hasta que no lo repites con ellos mirando “no vale”. Pues eso.
Marina: A mí, particularmente, viajar con alguien más me da seguridad. Me tranquiliza bastante el hecho de saber que lo que no haya pensado yo, probablemente se le haya ocurrido a Enrique. A veces no pasa y alguna cosilla se nos cuela a los dos, pero entonces siempre queda el consuelo de que no has sido el único en cometer ese error. ¿Mal de muchos consuelo de tontos? Puede.

¿Mochila o maleta?
E: Un par de bolsas del Mercadona. Es broma. Cuando hemos estado haciendo Helpx ha sido cómodo ir con maleta. Nuestras estancias eran de entre dos semanas y siete meses en el mismo sitio y teníamos todo perfectamente planeado así que el tiempo de ir arrastrando la maleta era mínimo. En cuanto a nuestra experiencia en Indonesia, la mochila fue una buena elección en nuestra opinión para moverse de un lado para otro mientras buscábamos alojamiento. Si bien una maleta es mucho más fácil de hacer y deshacer, una mochila es mucho mejor en caso de tener que improvisar y moverse con ella a cuestas. También hay que tener en cuenta que lleves lo que lleves lo vas a llenar así que puedes llevar una maleta grande de 20 kg llena de “por si acasos” o una mochila de 40 litros con un contenido más optimizado.
¿No os resulta extraño trabajar de jardineros, carpinteros o camareros siendo Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos?
E: No. Para nosotros el título de Ingeniería de Caminos es como un seguro; lo tenemos, es nuestro y no va a caducar. Hicimos nuestros deberes en su momento y ahora nos estamos dedicando a disfrutar viajando y conociendo otros países y formas de vida. Como esto no es gratis y no estamos demasiado tiempo en el mismo sitio hay que agudizar el ingenio ya sea para obtener dinero o para no tener que usarlo. Así hemos aprendido jardinería, albañilería, carpintería y ahora estamos aprendiendo hostelería y turismo en el Lodge número 1 de Nueva Zelanda. Estamos muy satisfechos no ejerciendo de ingenieros.
M: Sobre todo estamos satisfechos con nuestra situación vital, que trabajemos de eso o de aquello es lo de menos. Estamos donde queremos estar y haciendo lo que nos apetece.  

¿Qué habéis aprendido con esta experiencia (aparte de jardinería y bricolaje)? ¿Qué podríais aconsejarnos a los que tenemos una vida más “clásica”?
E: Una cosa que hemos aprendido es que en España ni somos tan buenos como nos creemos ni tan malos como algunos nos pintan. Tenemos el mejor vino del mundo. Mentira. Aquí les hablas de La Rioja y se ponen bizcos. Hay vinos australianos y neozelandeses a más de 1000 dólares la botella que la gente compra encantados de la vida porque son muy buenos y tienen un montón de premios internacionales. En todos los sitios que hemos ido visitando tienen vinos franceses, neozelandeses y australianos; punto. Tenemos los mejores embutidos del mundo. Puede, pero no los sabemos vender. Entre Australia y Nueva Zelanda sólo hemos visto embutidos italianos y polacos. ¿Los quesos? Franceses, holandeses y locales. Nos hemos caído del burro, vamos. Pero también hemos aprendido a valorar España, ya que en ella podemos encontrar paisajes iguales o mejores a los más espectaculares que hemos encontrado en estos meses (Aigüestortes, Montserrat, Delta del Ebro, Monasterio de Piedra, Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, los Pirineos, las Islas Baleares…).
M: No sé si cuenta como algo aprendido, pero hemos desarrollado la capacidad de integrarnos muy rápidamente en el lugar que sea: conocer a los locales, saber dónde está la biblioteca, la piscina, el cole, los eventos que tendrán lugar, etc. Esto puede parecer una tontería pero nos hace la vida mucho más entretenida.
E: En cuanto a la segunda pregunta, no creo que debamos aconsejar a nadie. Si nuestra aventura sirve de inspiración, perfecto. Si la lectura del blog crea media horita de evasión cada quince días, perfecto, y si le ha supuesto el último empujoncito a alguien para emprender una aventura similar, pues mejor que mejor.

¿Qué haríais diferente en este viaje si pudieseis volver al pasado?
E: Nada. Los aciertos son geniales y de los fallos hemos aprendido y no los hemos repetido más de un par de veces cada uno. Una cosa importante que hemos aprendido es a decir no. Muchas veces la gente, con toda la buena fe del mundo, nos ha intentado organizar actividades, excursiones o cosas varias que no teníamos pensadas porque realmente no nos interesan (creedme, Marina lo tiene todo estudiado) y por no decir que no las hemos acabado haciendo. Al final alguna vez hemos acabado con cara de tontos después de gastarnos dinero en hacer algo que nos daba exactamente igual. Así que ahora nos dejamos aconsejar, pero no tenemos ningún problema en decir que no queremos hacer algo por muy ilusionado que esté quien nos lo sugiere.
M: A mí me gustaría es haber hecho un viaje largo antes de empezar la Uni. La mayoría de adolescentes ingleses, franceses, alemanes, etc. lo hacen, pero nosotros no. Quizá un año entero hubiese sido demasiado para mí, pero creo que pasar unos meses fuera de casa con gente que no conoces y hablando una lengua que no es la tuya te hace espabilar. Si además te dedicas a visitar a familias y trabajas con ellos en tareas que quizá no te hayas planteado antes, puede incluso ayudarte a descubrir que es lo que se te da bien o incluso tu verdadera vocación! Quizá así tendríamos menos licenciados trabajando en el Dia y más ebanistas.

¿Seríais capaces de decir el mejor y el peor momento de esta experiencia?
E: La peor es muy fácil y es cuando Marina se rompió el dedo y hubo que pasar por quirófano lo que unido a las peleas con el RACC (todavía, un año después, no han pagado) fue bastante pesado. Los médicos en Australia han resultado ser unos inútiles de tomo y lomo muy caros así que nos planteamos volver a casa, pero aún no habíamos visitado Nueva Zelanda… así que nos lo repensamos y aquí seguimos. En cuanto al mejor momento… ¡Están todos en el blog! Aunque destacar a una de las familias pueda ser injusto, conocer y vivir con los Bakes ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de nuestras vidas, si esto sirve como mejor momento… ¡Es un momento de siete meses!

M: A parte de cuando me rompí el dedo, otro de los peores momentos para mi fueron las 8 horas que pase mareada (y vomitando) cuando fuimos a ver la barrera de coral. Y posteriormente, ha sido todavía más duro reconocer que los barcos no son lo mío y quedarme en tierra mientras Enrique saludaba a delfines y tiburones.

¿No os ha dado reparo entrar a vivir en casas de desconocidos, comer su comida…?
E: No, en tanto que nosotros trabajamos entre cuatro y cinco horas diarias a cambio de su hospitalidad. El trato es justo y beneficioso para ambas partes.
M: Somos muy selectivos con las casas a las que vamos. Tuvimos solo una mala experiencia: vivimos solo tres noches con una familia muy especial (en el mal sentido) y decidimos irnos. Desde entonces sólo vamos con familias que tienen buenas referencias en su perfil, no damos oportunidades a los que tienen ni siquiera una mala.

¿Qué tal os habéis acostumbrado a la comida, incluso a la vegetariana o vegana?
E: Marina bien, yo… a la fuerza ahorcan ¿no? De todas maneras sigo sin entender que la gente lleve una dieta vegana sin ser por prescripción médica.
M: A mí lo que me pareció más duro fueron los dos meses que pasamos cenando carne al horno diariamente con alguna verdurita para hacer bonito y desayunando pomelos en el muesli. Suerte que la comida la podía preparar yo y el jardín estaba lleno de lechugas para la ensalada.
¿Ha cambiado el valor que le dais a las cosas con este viaje?
E: Sí. Pero como no es lo mismo vivirlo que te lo cuenten lo vamos a dejar así.

¿Qué es lo que más os atrae de la forma de vivir en Nueza Zelanda?
E: Nueva Zelanda está pensado para disfrutar de la vida fuera de casa y los neozelandeses entienden el trabajo como un medio para ganar dinero suficiente para poder hacer barbacoas los domingos. Aquí tienen un dicho que no recuerdo exactamente pero que viene a decir que una vez un kiwi tiene un coche, una barbacoa y un sitio donde ir a pescar ya es feliz así que es inútil apelar a la ambición de los empresarios del país para enriquecerse porque, como ellos mismos dicen, ¿Por qué seguir cuando ya tienes lo que quieres? Aquí también la gente tiene muy interiorizado que las cosas que se pagan con impuestos son de todos así que es muy difícil ver grafitis o mobiliario urbano vandalizado. En la mayoría de parques hay barbacoas públicas que la gente utiliza y limpia al acabar. Hay lavabos públicos abiertos en todos lados y siempre hay papel higiénico, la gente ni se lo lleva ni lo moja y lo engancha en el techo. La gente está, en general, orgullosa de Nueva Zelanda así que cuidan la imagen del país. La gente aquí empieza a trabajar muy pronto por la mañana, comen en media hora y siguen trabajando hasta las 5, ni un segundo más. Trabajan de forma eficiente y tienen claro que este país no se disfruta desde la silla del despacho.
M: Otra de los puntos favorables es que se valoran todos los trabajos: des del barrendero hasta el director general del banco pueden permitirse vivir bien ya que el sueldo mínimo es coherente con el coste de la vida. Obviamente, el último de estos dos vivirá con más lujos.

Si algún día acabáis este viaje, pasados unos meses o años, ¿Creéis que os plantearíais hacer otro viaje igual o iríais a por cosas más tranquilas?
E: La idea es conocer bien todo lo que podamos lejos de Europa ahora que tenemos energía y ganas para, una vez nos asentemos y llevemos una vida más tradicional, poder conocer España y alrededores.

¿Cómo ha evolucionado vuestra relación teniendo en cuenta que en todo este tiempo la única variable constante es el otro?
E: Nuestros poderes telepáticos se han desarrollado enormemente. A parte de eso yo sigo chinchando a Marina igual que hace cinco años y ella sigue riéndose de mis chistes como si no fuese la décima vez que se los cuento.
M: Aunque parezca mentira, lo de los chistes es verdad.
¿Cómo se ve la situación que se vive en España desde la distancia? ¿Coincide con lo que podemos comunicaros la familia?
E: La distancia y estar en un país con un sistema diferente en el que la gente dimite si le pillan en un renuncio y reconocen errores porque si les pillan una mentira pueden dar por acabada su carrera política dan cierta perspectiva. Aquí la picaresca, las pillerías y el acomodo de la ley al gusto de cada uno no están bien vistos. En todos lados cuecen habas pero, francamente, España se ve como un país de pandereta, chanclas y sangría gobernado por gamberros desvergonzados a los que nosotros les damos el poder ya sea por pereza o por escoger el aparente mal menor por falta de alternativas.
¿Mantenéis contacto con los amigos o va decayendo?
E: Es curioso pero la comunicación ha aumentado desde que hemos empezado el viaje. Hablamos con gente con la que no imaginábamos y mantenemos el contacto con los que esperábamos. Nos estamos beneficiando del fenómeno por el cual la gente está constantemente pendiente del móvil en lugar de cuidar las relaciones cara a cara ya que al no estar “en casa” ¡Nosotros sólo estamos en el móvil! Seguimos sin Whatsap, smartphones o similares por eso.

Teniendo en cuenta que estáis en las Antípodas, ¿Cómo lleváis lo de estar todo el tiempo cabeza abajo?
E: Lo bueno de estar bocabajo todo el tiempo es que en verano no se nos han hinchado los pies, lo malo es que Marina no se ha puesto falda ningún día.
En las últimas actualizaciones, por fin después de 18 meses y casi 50 entradas, Marina es protagonista. ¿El ego de Enrique ha bajado a niveles normales? ¿O es que está muy enamorado?
E: Mi ego está intacto, lo que no lo está es la cámara de fotos de Marina, que se rompió, supongo que de tanto hacerme fotos. Cuando escribo las actualizaciones me baso en las fotos que tenemos para hilvanar la historia y ahora tenemos sólo una cámara que acostumbro a llevar yo, así que aquí está el motivo por el que Marina ha visto aumentada su cuota de pantalla.

M: A eso hay que sumarle que al principio de nuestros días en Glenorchy yo tenía mucho más tiempo libre que Enrique y lo invertía básicamente en ir a las montañas a saludar a las cabras de por aquí.
¿Pudisteis ver arte pictórico de puntos en Australia?
E: Sí, en una tienda y a precios prohibitivos. Nada especial.

¿Enrique es propenso a los piojos? ¿O el rapado al cero es tan sólo cuestión de look?
E: Soy propenso a que me piquen bichos en general pero afortunadamente me salvo de los piojos. El rapado es cuestión de envidia. Vi que se lo hacían a las ovejas y me dije “yo quiero uno igual”. También tiene una razón más mundana y es que si voy rapado me ahorro levantarme despeinado, lo que es bueno porque no tengo peine.
¿Conoce la gente Barcelona? ¿Y el Barça?
E: Cuando nos preguntan de dónde somos siempre decimos que de Barcelona, no decimos nada de España por ahorrarnos el consiguiente “Olé, olé”, “paella, sangría” y demás comentarios sobre los sanfermines. Una vez decimos “Barcelona” el 90 % de las personas abren mucho los ojos, sonríen y nos dicen que han estado y les encantó o que tienen pendiente ir. El otro 10 % nos dice que le hace mucha gracia que digamos “Barcelona” y no “Barselouna” y entonces abren mucho los ojos, sonríen y nos dicen que han estado y les encantó o que tienen pendiente ir. No nos hemos encontrado a nadie que no conozca Barcelona. Y hemos aprendido un par de cosas sobre esto: primero y más importante que Barcelona es lo que es gracias a Antoni Gaudí y no a las Olimpiadas, el Fórum o el Barça y segundo que la Sagrada Familia es la catedral de la ciudad.

En cuanto al Barça, en Indonesia estaba por todas partes, pero aquí en Nueva Zelanda y Australia, países de Rugby y Cricket, la gente sigue la Premier así que hay más gente que conoce al Christal Palace que al Barça, que básicamente es conocido por Messi y Puyol.

Enrique & Marina

English version
We left home the 25th of July of 2012, and we’re still here wandering around and writing every now and then. This is our 50 post and we’ve prepared a little interview built up with the questions that you’ve sent or asked in the last few weeks. We hope you like it and we wish we write 50 more!

Travelling on your own or with company?
Enrique: With company, but with a good companion. Travelling together means spending 24 hours with each other and each other’s oddities and bad moods. I guess for those who only want to stand themselves travelling on one’s own is the best option, but we should keep in mind that they also won’t have anyone to share the good moments with. That’s what happened to me when I went dolphin swimming alone and I saw killer whales and also when I dived with the great whites. They’re amazing experiences but they’d have been better if Marina was there. It’s the same situation that when you’re a kid and you ride your bike with no hands for the first time. If mum is not watching you “it doesn’t count” and you have to do it again. Sort of.
Marina: In my case, travelling with someone makes me feel more confident. I feel relaxed by the fact that whatever that I don’t think about, Enrique might do. Sometimes it doesn’t happen and we have to solve unexpected situations. But then, I can always tell myself that it wasn’t only me who made that mistake. Many bad consolation of fools? Yeah, maybe.

Backpack or suitcase?
E: A couple of 4 Square supermarket plastic bags. Kidding.  While doing HelpX travelling around with the suitcase was good. Our stays in each place were between a week and seven months in the same place, we had a long ahead planned schedule and the time to be carrying the luggage around was minimum. But, in Indonesia and some short trips to places nearby, our little backpacks were the best option to carry around while looking for accommodation or places to visit. Suitcases are easy to do and undo but backpacks are far more comfortable if you think you’ll need to improvise or walk around a lot taking all your stuff with you. Besides, whatever your luggage is, it’s going to be full so you can carry a 20 kg suitcase full of “just-in-case” stuff or a 40 L backpack with an optimized content.
Don’t you find odd working as gardeners, carpenters or waiters while having an engineering background?
E: No. For us, our qualifications are like an insurance: we’ve got them, they're ours because we sweat them and they're not going to go out of date. We did our homework first and now we’re enjoying like travelling and discovering other countries and other cultures. As long as doing this is not free for anyone we should come up with smart ways to get money or to avoid using it. That’s how we’ve learnt to be gardeners, labourers, carpenters, sawmillers, etc. and now we’re learning about luxury hospitality in the number 1 lodge of New Zealand. We’re really happy not working as engineers.
M: We’re particularly happy with our current life situation, the job we’re doing is just a part of our lives. We’re where we want to be and doing what we feel like doing.

What have you learnt with this experience (a part form gardening and DIY)? What would you suggest to people with a “classic” lifestyle?
E: We’ve learnt that Spain is not as great as we think and not as bad as some others say. In Spain we’ve got the best wine of the world. Not true. Tell a Kiwi about Rioja and you’ll see what a strange face is. Some Australian and New Zealand wines are worth more than 1000$ per bottle and people happily pays for them because they’re good products and have lots of international prizes. In all the places we’ve been they sell Australian, New Zealand and French wines, that’s all. You may find the odd selection of other regions’ wines in a liquor shop where maybe you can find “Sangre de Toro”, but that’s rare. In Spain we make the best cured meats on earth. Yeah, maybe, but we don’t know how to sell them. We’ve found only Italian salamis and prosciuttos in the supermarkets. And what about chesses? They’re from France, Holland but mostly local (as you can expect!).
That was disappointing. But we’ve also learnt to appreciate the landscape we’ve got back at home, because you can find there places as stunning as some of the internationally renowned places we’ve visited during this months. Aigüestortes, Montserrat, Delta of the river Ebro, Monasterio de Piedra, Ordesa National Park and Monte Perdido, the Pyrenees and the Balearic islands are just a few examples.
M: I’m not sure this counts as something we’ve learnt, but we’ve developed an amazingly fast capacity to integrate in a place: meet the locals, know where the library, the swimming pool or the school are, find out the events that take place in the area, etc. That may sound silly but makes our lives more entertaining.
E: And about the second bit of the question, we’re not in the position to counsel anyone. If our little adventure inspires someone, that’s cool. If Reading our blog provides half an hour of free entertainment every now and then, that’s perfect. And if what we write is the last little push to someone thinking about starting a similar adventure, that’s even better.

What would you do different if you could change this travel?
E: Nothing. The successes are great and we’ve learnt from our mistakes after repeating them just a couple of times. Those mistakes taught us to say no. Quite often, well intentioned people try to organize us activities, visits or various things that we haven’t planned because we’re not interested and, to save us to say no and look rude, we’ve done them. In most of these cases, we’ve ended up with a silly face after spending money and time going somewhere or doing something we really didn’t enjoy. Now, we listen to everyone’s advice but we don’t have any problems to politely say no, no matter how excited is the person who suggests it.
M: Well, I’d like to have travelled for a while before starting Uni like lots of German, French, Aussies and Kiwi teenagers do. Almost no one has a gap year back in Spain. I’m not sure I could afford a whole year away, but a few months away from home with different people and speaking a different language gingers you up. Furthermore, if you spend your time visiting families and doing jobs you’ve never thought about, you may discover what you really enjoy doing or even your hidden vocation. Maybe in this way, we’d have less unemployed graduates and more carpenters and plumbers.

Could you tell which have been the best and the worst moments of this experience?
E: The worst definitely was when Marina broke her finger and she needed surgery plus fight with the insurance company (which still hasn’t paid). Aussie doctors happen to be a very expensive bunch of bunglers so we considered the option of going back home before visiting New Zealand. Lucky we didn’t go back then. About the best moments… well you’ve got all of them in the blog! Although highlighting a particular family might be unfair, living and meeting the Bakes has been of the most rewarding experiences in our lives. If this counts as a moment, then it’s a seven-month moment!

M: For me, putting aside the finger situation, one of the worst moments was the 8 hours of massive seasickness when we went to the Great Barrier Reef. And after that, it’s been even harder to assume that boats are not my cup of tea and stay on shore while Enrique swam with dolphins and sharks.

Don’t you ever hesitate to go to an unknown house, live with strangers, eat their food…?
E: No, as long as we work between four and five hours per day we consider their hospitality fair. The deal is right and beneficial for both parts.
M: Besides, we’re very selective with our hosts. We only had a bad experience: we stayed with a very particular (in the wrong meaning of the term) family three nights and was enough to decide that we wanted to leave. Since then, we only visit hosts with good references in their profiles, we don’t give any opportunities to those with even just one bad review. And because we have so many good references it’s pretty easy for us to find a good host wherever we want to go.  

Did you find hard to get used to people’s diets, including vegetarian and vegan styles?
E: Marina didn’t, but in my case… I didn’t find it that simple. Anyway, I still can’t understand why people eats vegan while it’s not by medical advice.
M: For me, it’s been harder to have meat for dinner as we did daily in some places. Casserole for dinner? That’s something we would have for Sunday lunch at mum’s!
Has the value you give to things change with this travel?
E: Yes. But because it’s not the same living it than telling it we’ll leave the subject just here.

What do you like about the Kiwi lifestyle?
E: New Zealand is a place to enjoy living outdoors and kiwis understand work as a mean to make enough money to be able to have a barbecue on Sunday, go fishing Saturday morning and to the batch during the holidays. They even have a saying about it which I don’t remember how it exactly goes (we’d love someone to tell us in the comments!!!). So, basically, what’s the point of working harder when you’ve already got all you expect from life?
Also, people are very conscious about that all that’s being paid with public money is everyone’s property so it’s really hard to find graffities or vandalized urban furniture. In most public parks there’re public barbecues which people use and clean, public toilets with toilet paper that people respect. Kiwis and newcomers are in general proud of New Zealand so they look after their country. They start their days early, have lunch in half an hour and work again ‘til 5, no longer. They work efficiently because they know that this place can’t be enjoyed from the office desk.  
M: Another good point of their culture is that all jobs are appreciated: from the sweeper to general manager of the ANZ can afford a comfortable living. The minimum wage in New Zealand, unlike Spain, is adequate considering an average living cost. However, the bank manager will have a more luxurious lifestyle than the sweeper.

If you ever finish this experience and after a few years or months, do you think you’ll undertake another similar adventure again or you’ll go for something less challenging?
E: Our idea is to get to know as many places down here as possible now that we have the energy and the aim to do it. Then, once we settle down and live a more classic life, we’ll explore Spain and Europe, because will be closer.


How has your relation evolved regarding that during all this time the only fixed variable is the other one?
E: Our telepathic connection has developed greatly. A part from that, I keep teasing Marina in the same way as five years ago and she keeps laughing at my jokes like if it wasn’t the 10th time she listens to them.
M: Surprisingly, I actually find Enrique’s jokes funny after hearing them 10 times. Odd.
How do you feel the Spanish situation from the distance? Does it match with what your family tells you?
E: This distance plus living in a country where politicians really resign if they get caught cheating the voters and assume mistakes because otherwise, their political career is done as no one will vote them again, give us some perspective . Here, the Spanish picaresque, all this cheating and manipulating the law to one’s own interests is frowned upon. We’re not saying that this doesn’t happen, but at least these politicians don’t try to deny their obvious mistakes or cheats and, even more important, the electorate doesn’t vote them again after they’ve been involved in a massive scandal. Summarizing, we see Spain like the place of sangria, jandals and tambourines ruled by a bunch of shameless thugs elected by a population too lazy or too tired to find a better option.
Do you keep in touch with your friends?
E: It’s funny that we stay in touch more often since we started the trip. We keep in touch with some that we didn’t expect and obviously with those that we’ve always been close. We’re taking advantage of the fact that people is constantly online via mobile phone even when they’re having a coffee with someone else. We’re not there, so we can’t be in the café but we’re always on their phones! However, we still don’t have Whatsapp, smartphone or anything like that.

Regarding that you live in the Antipodes, how are you coping with being upside down all the time?
E: The good point is that our feet don’t get sore in summer. The bad point is that Marina can’t wear skirts. 
How come that after 18 months and nearly 50 posts, now Marina is the main character in the last few entries? Is Enrique’s ego gone down?
E: My ego is untouched, what is not is Marina’s camera that broke, possible because of taking too many pictures of me. When I write the posts, I use this pics to create a story and now we only have a camera that I usually carry, so Marina’s screen rate is been substantially increased.

M: Also, during our first days in Glenorchy I had more spare time than Enrique which I basically invested in wandering on the hills nearby and climbing mountains. Now I’m busier than he is.
Could you see any pieces of dot painting art in Australia?
E: Yes, there’re lots of galleries in Australia with this sort of paintings. Unaffordable, by the way.

Is Enrique likely to get lice? Is his hairstyle just a matter of look?
E: I am likely to be bitten by any bug in general but particularly not likely to get lice, fortunately. I shaved my head because of envy, I saw the sheep getting a fresh haircut and I though “I want it too”. There’s another good reason which is that I don’t wake up with messy hair and that’s good because I don’t have a comb.
Do people know Barcelona and Barça?
E: When people ask where are we from, we always say from Barcelona. We never say anything about Spain to avoid the “Olé, olé”, “paella, sangría” and other comments about the running with the bulls at San Fermin. Once we say “Barcelona”, 90% of these people widely open their eyes, smile and say they’ve been and loved it or they’d love to go soon. The remaining 10% say that it’s funny how we say “Barcelona” instead of “Barselouna” and then say they’ve been and loved it or they’d love to go soon. We haven’t met anyone who doesn’t know about Barcelona so far. We’ve learnt, though, a couple of reasons why: first and most important, our city is so popular thanks to Antoni Gaudí and not the year ‘92 Olympic Games, the Forum of Cultures or Barça; and second, Sagrada Familia is the cathedral of the city.

And about Barça, in Indonesia it was everywhere, but here in New Zealand and also in Australia it’s not so popular, as people is not really into soccer but rugby and criquet and the few who are follow the Premier League and not “La Liga”.
Enrique & Marina