miércoles, 24 de octubre de 2012

PRIMAVERA EN EL CAMPO




G’day mates!

Saludamos desde Australia por última vez, por lo menos hasta el 30 de diciembre que volveremos a estar por aquí. Mañana nos vamos a Nueva Zelanda, a la isla sur, a ver un poco el paisaje. Aprovecharemos para pasar las Navidades con Òscar, que anda algo aburrido por ahí.

Las últimas tres semanas hemos estado quietos en el mismo sitio, viviendo con la familia Bakes (impresionantes todos). El principal motivo ha sido que Marina se rompió un dedo y hubo que ponerle unos tornillitos para arreglarlo (chapa y pintura básicamente). Ahora ya está todo en su sitio (fuera vendas, fuera puntos…) así que retomamos el ritmo viajero que teníamos.



De todas formas, no hemos estado del todo quietos estos días.

En casa de los Bakes nada es convencional. Rob (el padre) me preguntó un día “¿Enrique do you want pasta for dinner?” (que si quería pasta para cenar) a lo que yo respondí encantado que sí. Me fui a cortar leña para hacer fuego (recordar que aquí estamos entrando en primavera) y a la vuelta me encontré con que literalmente Rob estaba haciendo la pasta.




Lo mismo ocurre con el pan. Aquí no se compra pan, se hace, y realmente bien. Llevan más de treinta años afinando la receta de la masa (es ultrasecreta) así que os podéis imaginar el pan que sale.




Esta mañana estaba ayudando a Rob a hacer mudbricks (ladrillos de barro, que es de lo que viven, aquí va la página web: http://mudbrickcircus.com.au/). Rob ha cogido la pala cargadora y se ha ido a por tierra algo alejado de donde estaba yo. De repente se ha puesto a gritar como un desesperado que fuera corriendo. Asustado he ido pitando a ver qué pasaba: me lo he encontrado dando vueltas alrededor de un equidna; lo estaba entreteniendo para que yo tuviese tiempo de ir a buscar a Marina. Dicho y hecho.



Rob y Judith viven de hacer mudbricks, con los que se construyen su propia casa (son “owner builders”). En los últimos 25 años Rob ha suministrado ladrillos y ayudado a construir más de mil casas. Vende los ladrillos muy baratos con la condición de que la persona que va a ocupar la casa sea la que la construya: él asesora, enseña, fabrica los ladrillos y ayuda en la construcción. Cosas como esta hace que todavía tenga su casa a medio construir; en casa del herrero…



Para que os hagáis una idea de la idiosincrasia de los Bakes: hace unos años tuvieron la oportunidad económica de hacer unas obras en sus terrenos (abarcan un área inmensa). Podían arreglar el camino de acceso a la casa, cosa realmente necesaria porque si no vas en todoterreno no entras (igual entras pero seguro que no vuelves), o hacer un pequeño campo de fútbol. Hicieron el campo de fútbol.

Como hemos dicho al principio del post, aquí está entrando la primavera. ¿Qué pasa en primavera? Pues que nacen animalitos. Unos amigos de Rob y Judith tienen 6 cachorros de pastor australiano. Son algo así como pastores alemanes pero algo más pequeños. Tienen seis semanas pero ya están empezando a aprender a llevar a las ovejas (practican con una cacatúa que habla, en serio).





En cuanto a los animales de Gwen… ¿Recordáis a las gallinas peludas? Esas que se parecen al cantante de Aerosmith. Pues una de ellas se puso a incubar unos huevos que no estaban fecundados, cosa que le dio mucha pena a Gwen. ¿Solución? Le pidió unos huevos de gallina normal fecundados a Rob y Judith y se los cambió a la gallina peluda (Coquet). Hace una semana que tienen dos pollitos por ahí. Para celebrarlo Gwen compró un gallo peludo (Sparrow), para que la próxima vez los pollitos sean “hijos biológicos” de Coquet. Será divertido verlos en unas semanas, ya que los pollitos serán más grandes que la madre de alquiler.




Otra de las actividades primaverales es esquilar ovejas. Gwen tiene unas cuantas, las tiene como mascotas y las usa para mantener el césped cortito.





En cuanto a actividades más tradicionales, Marina y yo hemos explorado los alrededores de la zona donde estamos. A diez minutos caminando tenemos una reserva natural por la que se pueden dar buenos paseos en los que te puedes encontrar desde canguros hasta orquídeas endémicas del lugar.

Obviando el tema de los canguros, la reserva es muy bonita. Dejamos alguna foto para que podáis valorar.





También hemos ido a ver algún parque natural donde nos hemos encontrado con buenos trazados para hacer senderismo y, lo que más nos ha gustado, carreteras preciosas. El día que fuimos al Lerderberg State Park estuvimos más horas conduciendo por las carreteras que rodean el parque que caminando por dentro.






En cuanto a actividades culturales se refiere hemos estado también algo ocupados. Rob y Judith nos animaron a ir a Castlemaine (una hora en coche) a ver el “Lot 19”. Nos dijeron que era algo de artistas y artesanos. Resulta que el Lot 19 es un área destinada a alquilar estudios (todos hechos con materiales reutilizados) a artistas para que hagan sus cosas. Una vez al año hacen una exposición de las mejores obras que hacen. La calidad artística no la vamos a juzgar porque no tenemos ni idea, pero la idea de destinar un área a fomentar, mediante alquileres baratos, la concentración de artistas nos parece muy buena. Si a eso le añadimos que todo es ambientalmente sostenible y todos los materiales son reutilizados… ¡Perfecto!





Castlemaine es famoso por una cosa: la escena musical. A pesar de  no tener más de cuatro mil habitantes tienen uno de los locales de conciertos más famosos de Australia. De hecho, los grupos que vienen a tocar a Australia suelen ir a Sydney, Melbourne (actuacIones multitudinarias) y Castlemaine (petit comité).

Rob y Judith nos invitaron a un concierto en el Royal Theatre. El telonero resultó ser una superestrella de los años 70 (líder del grupo Dingos) que cantaba blues (voz, harmónica y guitarra). El grupo principal era un matrimonio que tocaba folk, blues y jazz. Él tocaba la guitarra y el banjo, ella tocaba la batería, flauta travesera, flauta irlandesa, guitarra, tabla de lavar… un espectáculo. Se llamaban Hat Fitz & Cara Robinson.



Lo dejamos por ahora. Este post nos ha quedado más cortito de lo habitual… ¡Pero con más fotos! La próxima actualización vendrá desde Nueva Zelanda, concretamente (si internet lo permite) desde el Lago Paringa.

Enrique & Marina

miércoles, 17 de octubre de 2012

CURIOSIDADES AUSTRALIANAS VOL. 2




Por aquí andamos Marina y yo ordenando y preparando las aventurillas de los últimos días para escribir en el blog y nos hemos dado cuenta de que tenemos más trabajo del que pensábamos. Por este motivo hemos preparado la segunda entrega de las curiosidades de este gran país, que sabemos que la primera gustó mucho (recibimos un mail al respecto, gracias).

Bicicletas

Australia es un país pensado para moverse en coche. Hasta puedes comprar alcohol en las licorerías sin tener que bajarte del coche, cosa que agradece la gente que lleva el equilibrio perjudicado por razones etílicas y quiere seguir alcoholizándose. Como en gran parte del mundo existe también la opción de moverse en bicicleta. Es una actividad muy arriesgada porque los conductores australianos parece que compitan a ver quien pasa más cerca de los ciclistas. Ir en bicicleta por las carreteras australianas debería estar patrocinado por Red Bull. En fin, a lo que vamos. ¿Alguna vez os habéis subido a una bici australiana? Nosotros sí. No sabemos si es porque están en el hemisferio sur o porque son de la Commonwealth pero aquí la maneta derecha acciona el freno delantero y la maneta izquierda el trasero. ¿Qué ocurre si ignoras este detalle? Lo dejaremos de deberes para vuestra imaginación.




Asociaciones anti casco

En Australia apenas hay crisis y las preocupaciones de la gente de a coche (no decimos de a pie porque aquí no camina nadie) son bastante ligeras. Actualmente se ha formado una organización a nivel nacional con el objetivo de protestar ante la obligatoriedad de llevar casco al ir en bicicleta. Argumentos: la gente dejará de ir en bicicleta si les multan por no llevar casco, si te caes de la bicicleta rara vez te golpeas la cabeza, el casco aumenta el riesgo de daño cervical… Ellos lo resumen diciendo que obligar a llevar casco al montar en bicicleta es una medida que va contra el medio ambiente y potencia el efecto invernadero ya que esta medida incentiva a utilizar el coche. Imaginaos el nivel de las preocupaciones que tienen por estos lares.

Criterio de entrada a locales de ocio

Cuando estuvimos en Nambour fuimos a lo que nos dijeron era un club. Ellos llaman así a una especie de mezcla entre hogar del jubilado y casino, con música de vivo, máquinas de póquer, restaurantes y bares. Cuando nos dijeron que íbamos a ir al Club de Nambour nos entró cierto desasosiego porque no teníamos ropa “de ir a un club”. Cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que si quieres puedes ir en taparrabos; la única restricción, por ley, en cuanto a vestimenta se refiere en los clubes y locales de Australia es que no puedes llevar chanclas. Zapatos, botas, zapatillas deportivas… lo que quieras menos chanclas. ¿Sabéis el señor que circula en bicicleta por Barcelona ataviado únicamente con bambas? Pues ese suculento trozo de carne podría entrar al club.

Tarjetas de crédito

Abrir una cuenta en un banco australiano está chupado. Como en casa. Ahora lo que es diferente es conseguir una tarjeta de débito, al contrario que en España, donde hasta el Círculo de Lectores tiene su propia tarjeta de crédito. El procedimiento es el siguiente: si en la ventanilla de atención al usuario hay un cartel que pone “Trainee, be patient” vuelve otro día. Vuelves otro día y pides tu tarjeta de débito. Todo perfecto, en un mes (UN MES) llegará a la sucursal donde la has pedido, lo cual es un engorro si estás viajando. Una vez esa tarjeta está en la sucursal donde la has solicitado tienes que ir a una sucursal en donde estés actualmente y pedir que te la envíen. Los envíos se hacen una vez a la semana así que si te ha mirado un gato negro tuerto vas a tardar una semana más en recibir tu tarjeta. Una vez tienes la preciada tarjeta te ofrecen la posibilidad de activarla in situ. Perfecto, lista para usar. ¿Me puede decir el PIN? Por supuesto, dentro de un mes le llegará una carta a su domicilio con el PIN de la tarjeta. ¿A España? No, no enviamos cartas fuera de Australia. ¿Entonces? Encefalograma plano en la ventanilla y nosotros con una tarjeta inútil más en la cartera. Y por qué demonios queremos nosotros una cuenta y una tarjeta en Australia… porque los señores de La Caixa roban casi 30 euros por cada 400 que sacas de un cajero australiano, y lo hacen sin avisar ya que los bancos australianos no cobran comisiones.

Dinero de plástico

Hace años en Australia algún gobernante algo avaro se dedicó a calcular cuánto dinero se perdía cambiando a la gente los billetes que echaban a lavar (esperemos que por error) en los bolsillos de la ropa sucia. Resultó ser mucho dinero así que dijo… ¡Quiero una solución! Y como el señor del Monorail en los Simpson, alguien se presentó y le vendió la idea de hacer los billetes de plástico. Pues bien, actualmente en Australia los billetes son de plástico, lo cual tiene dos grandes ventajas: los puedes meter en la lavadora y son imposibles de falsificar (Canadá va a comprar la tecnología a Australia para hacer lo mismo, aquí andan muy orgullosos con el tema).

Gipsy Kings

En las tiendas de música los discos están organizados por países: Australia, Estados Unidos, Canadá, Francia, España, Botswana… Pues bien, en la sección de España sólo se puede encontrar a los Gipsy Kings. Lo único que hemos podido hacer al respecto ha sido emular a nuestro amado Llourinho y decir, con cara de “la UEFA no me quiere”… ¿Por qué?

Gas

Aquí el precio de la gasolina no se dice por lo que cuesta un litro, sino por lo que cuestan cien. Así cien litros de gasolina sin plomo cuestan unos 150 dólares (para los más perezosillos: un litro cuesta un dólar y medio). Esto es chocante cuando no lo sabes ya que vas circulando por la carretera y ves “unleaded 146 $” y te da un infarto. Vas a una gasolinera y ves gasolina sin plomo, gasolina extra Premium, gasoil, gasoil para camiones… y gas. Todas las gasolineras tienen surtidores de gas, cuyo precio no sube de 70 céntimos de dólar el litro en ningún sitio. La mayoría de gente se está pasando al gas actualmente.

Iglesias

En un pueblo de 8000 habitantes hemos contado: Old Methodist Church, Catholic Church, Baptist Church, Congregational Church (Presbiterian), Uniting Church y Anglican Church. Como dijo Schuster: no hase falta tu dises nada más.



Coches de policía

Aquí ser policía es algo muy serio y los criterios de entrada son rigurosos. Todos los policías hablan inglés. Esto es impensable en España. Si tenéis pensado delinquir por aquí, esperaos a ver la puerta de pasajeros del coche patrulla… ¿O es el coche de los cazafantasmas? 




Enchufes y demás parafernalia

Quien ha viajado mínimamente (Portugal y Andorra no cuentan) sabrá que cada país tienen algo que lo distingue de los demás (obviaremos el tema del idioma, no queremos a ningún ministro enfadado por aquí) y que es bastante engorroso: Los enchufes. Que si palitos, barritas, tubos gordos o delgados… Nosotros hemos llegado a la conclusión de que quién diseñó los enchufes en Australia tenía estrabismo. Dos palitos planos inclinados y uno recto. En fin. Les damos un punto positivo ya que todos los enchufes llevan un interruptor asociado, evitando así que un niño mutante con minideditos pueda electrocutarse hurgando por ahí. Hablemos ahora de los interruptores: después de haber estado en siete familias diferentes y en unas diez u once casas nos hemos dado cuenta de que todos (TODOS) los interruptores son iguales. ¿Monopolio?



Y llegamos a la sección del supermercado (Woolworths, Coles, IGA, Aldi)

Comida para perros

El refrigerador con los chopeds más grandes y apetitosos… es el de la comida para perros. Aquí aman a sus mascotas por encima de todo. Puedes comprarle a tu chihuahua un pedazo de chóped tamaño pierna de Pau Gasol pero ojo, no te va a caber en la nevera.




Nesquik

Nesquik de chocoalte. Correcto, a falta de Cola Cao. Nesquik de fresa. Caramba, igual en Francia también lo tienen. Nesquik de plátano. ¿Hola?




La guía del súper

¿Qué pasa cuando entras en un súper que no conoces? Pues que entras a por papel higiénico y sales con dos latas de pimientos del piquillo rellenos de arroz, atún en escabeche, una escoba nueva y un huevo Kinder (por cierto aquí un huevo kínder vale 2,2 $). Aquí les da igual hacer negocio haciéndote recorrer todo el supermercado hasta que encuentres los que buscas así que justo a la entrada cuelgan unas listas con todo lo que venden ordenado alfabéticamente, el pasillo y el expositor en el que están. Gracias.




Yogures y tomates

Para mear y no echar gota. El yogur va en cubos y se mide en litros. La salsa de tomate va en botecitos de yogur y se mide en mililitros. Os dejamos unas fotos porque esto hay que verlo.






Quick sale

¿Qué hacen los súpers cuando algo se les va a caducar? Aquí no tienen mendigos así que lo que hacen es rebajarlos hasta un 75 % y ponerlos todos juntitos en la misma zona bajo el cartel de “rebajas por venta rápida”. Magnífico.




Esto es todo por ahora, seguiremos observando atentamente con el objetivo de ir aumentando la lista de curiosidades… claro que dentro de nada nos vamos a Nueva Zelanda. ¿Curiosidades neozelandesas? Quién sabe.

Por mi parte me despido por ahora ya que tengo que empezar a mirar seriamente las estrellas (aquí son distintas, recordar que estamos en el hemisferio sur) ya que el Xollo debe tener un horóscopo decente.

G’day mates!

Enrique & Marina

sábado, 6 de octubre de 2012

KYNETON, IDA Y VUELTA




Muchas cosas han pasado desde la última actualización. Vamos a intentar explicarlas de forma más o menos amena. Para los que os gustó la entrada “curiosidades australianas” que sepáis que tenemos preparada un “curiosidades australianas vol. 2”, pero la tenemos guardada como comodín.

En estos días de ausencia bloggera hemos visto animales, nos hemos ido de Kyneton, hemos aprendido a tener mano izquierda en Queenscliff y hemos vuelto a Kyneton, donde estamos viviendo con la familia con el corazón más grande que pueda existir.

Kyneton

Los días en casa de Gwen han sido espectaculares. Nunca sabíamos lo que íbamos a hacer, lo que sí que sabíamos era que alguna cosa interesante pasaría.



Gwen es hiperactiva, lo que junto al hecho de que es mujer, hace que sea capaz de hacer muchísimas cosas a la vez. Desayuna mientras habla con clientas por teléfono, organiza la visita de su hijo que viene desde Darwin, habla con otro de sus hijos para ver cómo quedamos para ayudarle con la mudanza, da de comer a los perros, arranca malas hiervas, pone diesel al tractor… y mientras tanto yo sólo soy capaz de poner miel a una tostada.

Pues en esta dinámica de actividades estábamos cuando tuvo lugar una convergencia espacio temporal de cosas que teníamos que hacer con la oportunidad de hacerlas, y todo esto mientras estábamos haciendo cosas que debíamos hacer. Me explico: teníamos que ver algunos animalitos (vaca, dingo…) y debíamos sulfatar los olivos (más de 700).



La conexión entre el tractor y la máquina de sulfatar no funcionaba así que nos apañamos para conectarla al coche. Para los entendidos en la materia, el líquido de sulfatar huele que apesta, pero nosotros no nos preocupamos. ¿Por qué? Pues porque un par de días antes habíamos llevado una minimoto en el maletero y se había derramado toda la gasolina así que la peste a gasolina debería luchar con la peste a huevos podridos por la supremacía en el interior del coche. Al final ganó la gasolina.

Empezamos a sulfatar los olivos sin prisa pero sin pausa cuando Gwen nos vino a buscar. Podíamos ir a ver a la vaca Rose. Vaca que había sido rechazada por su madre nada más nacer y que habían dado por muerta. ¿Qué se hace con un ternerito muerto? Ni idea, aquí lo que hicieron fue poner a Rose al lado de la chimenea y se fueron a dormir. A la mañana siguiente el ternerito muerto estaba campando por la casa. Ninguna vaca quiso hacerse cargo de Rose y, no acabamos de entender cómo, acabó en el coche de Gwen. Le dio el biberón (igual que al toro Haiza y a la oveja Lily) y Rose creció sana sanota como si fuera otro de los perros de la casa. Evidentemente llegó un día en que la situación se hizo insostenible, la vaca Rose debía emigrar a los campos australianos.

Y por ahí anda actualmente. Forma parte del rebaño de un señor que no recordamos cómo se llama pero que es muy simpático, que cuida a Rose y Haiza mientras siguen siendo mascotas de Gwen.



¿Qué hicimos entonces? Dejamos de sulfatar, nos metimos todos en el coche (recordamos que en el interior se estaba librando una batalla épica entre los inefables olores a gasolina y a huevos podridos) y nos fuimos a darle manzanas con la mano a Rose, a ver a Haiza y a los perros del señor que cuida a las vacas.




Allí nos encontramos con un perro  de trabajo de quince años de edad que estaba jubilado, un perro de trabajo de un par de años extremadamente activo y un perro de compañía de raza labrador que parecía un león.



Después de la visita a la granja de playmobil volvimos hacia Bensamber Grove (es como se llaman los terrenos de Gwen) a ver si podíamos seguir con los quehaceres propios de un campo de olivos. En esas estábamos que entramos en el garaje donde guardan el tractor y pillamos a las gallinas in fraganti en plena partida de póquer gallináceo. Huyeron todas despavoridas excepto una, adjuntamos foto, que se quedó en el suelo gritando “seguid sin mí” mientras se hacía la herida.



Estábamos empezando a ponernos en marcha cuando volvió a aparecer Gwen con el teléfono en la mano: podíamos ir a ver a un Dingo. ¿Qué es un Dingo? Es el lobo de Oceanía. Habitan en Australia y parte del sureste asiático y son como pastores alemanes naranjas. Está prohibido por ley comerciar con Dingos y tenerlos como mascota, excepto si son animales rescatados.




Pues bien, la mujer de un amigo de Gwen es voluntaria en una protectora de animales (en Australia hay muchos animales imprudentes y los australianos conducen peor que los portugueses así que estos refugios están muy llenos) y tienen un Dingo de menos de un año. Cogimos el coche y fuimos hacia allá.

Conocimos a Angus, el Dingo. Al ser aun un cachorro no imponía demasiado pero se notaba que no era un perro; el comportamiento era completamente diferente, muy juguetón pero a la vez muy bestia.




En esa casa habitan siete perros, todos rescatados, varias gallinas, un gallo precioso, algunos pavos, dos gatos, un caballo y dos alpacas. Las alpacas son algo así como un híbrido entre una llama y Bob Marley; muy divertidas.





Este fue nuestro último día en Kyneton; nuestro siguiente destino… Queenscliff.

Queenscliff

En Queenscliff fuimos a parar a casa de una mujer que, ahora mismo, vamos a definir como especial.

La historia empezó ya algo torcida cuando le pedimos si podía tener la amabilidad de ir a buscarnos a la parada del autobús, ya que es muy pesado caminar con las maletas. Nos contestó que no estaba segura de que una relación así pudiese funcionar pero que como parecíamos buenos chicos nos daba las indicaciones para llegar hasta la puerta de su casa, el Bed & Breakfast Faulty Towers. De la parada del autobús a la casa había un quilómetro.

Digamos que podemos definir a la mujer como rarita.

Una vez allí la señora nos explicó las normas. Nada de productos químicos. Parece fácil. Nada de jabón, nada de detergente, nada de desodorante, nada de repelente de mosquitos… La verdad es que nos hacía ilusión probar este estilo de vida.

Nos explicó que el techo de la casa estaba forrado con planchas metálicas de dos pulgadas de grosor para aislarse de las radiaciones de la radio y demás enseres y porque los gobiernos europeos y americanos liberan productos químicos en la atmósfera con el fin de oscurecerla y reflejar la luz del Sol. Todo esto lo hacen utilizando aviones comerciales, por eso los aviones dejan una estela blanca a su paso. Resulta que ella nota esos peligrosísimos gases.

Digamos que ahora podemos definir a la mujer como bastante rara y paranoica.

Al día siguiente empezamos la rutina habitual de trabajar por las mañanas a cambio del alojamiento y la comida, para luego tener la tarde libre. Yo tuve la increíble suerte de ser el encargado de arrancar las malas hierbas del jardín.

Debía quitar las malas hierbas de un trozo de jardín de unos 25 metros cuadrados. Parece fácil. Me dijo que era un trabajo de dos horas. Eso era prácticamente imposible. Me dijo que no podía utilizar herramientas ni pisar demasiado por dentro del jardín. Se complica el tema. La señora riega el jardín con agua residual cruda (eso es ilegal, por si alguien piensa hacer lo mismo) y tiene una plaga de mosquitos tamaño helicóptero sobrecogedora. Prohibido utilizar repelente de mosquitos. En el jardín había cuatro plantas y no se podía ver el suelo, luego el ochenta por ciento del terreno eran malas hierbas de un par de palmos de alto. Trabajé en ese jardín durante ocho horas, acribillado por los mosquitos, y no conseguí que la señora estuviese contenta.

En nuestro rato libre tuvimos que ayudarla a preparar habitaciones para los clientes del B&B. Nosotros dormíamos en un cottage en el jardín. Teníamos calefacción pero estaba prohibido utilizarla, teníamos ducha pero estaba prohibido utilizarla, etc. Por las noches hiela en Queenscliff; nos dejó una sola manta, suerte que no estaba prohibido usarla.

Digamos que podemos definir a la mujer como muy rara, paranoica y cafre.

Al día siguiente la dinámica fue la misma, con ciertos matices: nos prohibió llevar el móvil en el bolsillo porque era perjudicial para su hija. Es importante destacar que la hija no estaba en casa, ni lo iba a estar en cuatro días ya que estaba con una amiga. Esa amiga resulta que tenía ovejas que habían tenido corderitos. Pues bien la señora le prohibió a su hija tocar a los corderitos porque si lo hacía cogería parkinson.

La señora cogió más confianza con nosotros y nos confesó ciertas cosas: los indios son arrogantes, los asiáticos son lentos, odia a los armenios, los franceses son machistas, los españoles son inútiles que no saben leer, los árabes no son árabes, son “bloody arabs”, habría que matar al inventor del wi-fi, odia a uno de sus dos perros, su marido es como todos los italianos: retrasado y gay… en fin.

Digamos que ahora se puede definir a la mujer como psicópata.

En esas estábamos que le preguntamos a la mujer cuál era el trato para los fines de semana ya que hay familias que dan dos días libres y hay otras que dan sólo el domingo. ¿La respuesta? Si duermes, trabajas. Si comes, trabajas. Yo no descanso de daros de comer.

A la mañana siguiente nos dijo que le habíamos ofendido mucho al pedirle un día libre (que no lo habíamos hecho, pero esta señora entendía lo que le daba la gana) y que no había podido dormir en toda la noche por culpa de nuestra ofensa. Nosotros le dijimos que no se preocupara que al día siguiente nos íbamos. Pues no, teníamos que irnos esa misma tarde pero antes debíamos trabajar, sino nos iba a sabotear la reputación digital de la página con la que conseguimos familias.

Entre amenazas, menosprecios y demás actividades trabajamos desde las nueve hasta las cuatro de la tarde, momento en que pudimos huir.

Digamos que podemos definir a esa mujer como loca, paranoica, nazi y psicópata.

Kyneton

Huimos en dirección a Kyneton, a casa de Rob y Judith Bakes, amigos de Gwen y ahora amigos nuestros. Nos fueron a buscar a la estación de tren y nos llevaron a casa de un amigo suyo donde resulta que hace veinte años que ven la final del campeonato de fútbol australiano (que era ese mismo día mientras nos hacían trabajar en Queenscliff).

Fue una fiesta con unas veinte personas que no conocíamos: nos acogieron, escucharon nuestras aventuras y criticaron a la loca casi tanto como nosotros. Todos fueron muy agradables y nos hicieron sentir muy bienvenidos, lo necesitábamos. Esto es lo que distingue a los australianos.

Ahora llevamos ya una semana en casa de Rob y Judith, que son como Unicef para nosotros, donde vamos a estar hasta el día 24 (nos vamos a Nueva Zelanda, pero no lo digáis que es secreto).




Rob y Judith tuvieron una pizzería muy famosa en Melbourne y mantienen el hábito de hacer pizzas de forma periódica (esto significa cada dos días). Constantemente invitan a amigos a desayunar (sus desayunos también son famosos, y con razón), comer o cenar a su casa, por lo que estamos conociendo a un montón de personas. Las pizzas, por cierto, las mejores que hemos probado. Las hacen en hornos hechos con ladrillos de barro (viven de fabricar ladrillos de barro) diseñados por el hijo menor, Lewis, de 21 años. Han inventado un sistema extremadamente eficiente que permite gastar mucha menos madera de lo habitual para hacer el fuego. El sistema es increíblemente simple pero vamos a mantenerlo en secreto.



Ayer nos invitaron a Sovereign Hill, que es un pueblo hecho exactamente igual que en la fiebre del oro. Espectacular. Entre otras cosas vimos como fundían oro y hacían con él un lingote valorado en 170000 dólares australianos, casi nada. 





Además hemos vuelto a ver al Dingo, hemos ido por carreteras espectaculares entre volcanes y estamos ayudando a Rob con un proyecto de depuración de aguas mediante métodos naturales.

Tunea mi tractor

Echando un vistazo al blog podéis ver que a medida que pasa el tiempo llevamos tractores mayores. Pues bien ahora tenemos la misión de adecentar una pala cargadora con excavadora incorporada. Nosotros nos encargamos de dejarla limpia para que, en un par de días, Rob nos enseñe a arreglar el motor, apañar las luces, usar la excavadora y la pala cargadora, etc.



Por ahora vamos a dejarlo que tenemos que dormir. La madrugada del domingo al lunes debemos estar despiertos para ver el clásico en un bar de Melbourne.

Visca Barça i visca Catalunya!

Enrique & Marina

PD: Sabemos que hay una personita que nos sigue atentamente desde Canyelles y que cumple años hoy sábado 6 de octubre. Feliz cumpleaños, Berta. Esperamos que esta actualización te de más historias para explicar en clase.